Los envases PET están realizados con un tipo de plástico, el polietileno tereftalato, que procede del reciclaje de otros plásticos. Esto ya de por sí lo convierten en un producto ecológico. Actualmente, debido a sus propiedades, se utiliza mucho para el envasado de agua mineral.

Además de mantener bastante bien las propiedades del agua y ser altamente higiénico, el PET es muy ligero, lo que lo hace perfecto para las garrafas de gran tamaño. Pese a ser fácilmente maleable, resiste muy bien los golpes y por eso cada vez más marcas lo están incorporando para sustituir a otros plásticos que se utilizaban anteriormente.

El PET tiene muchas vidas tras su uso

Los envases pet también son ecológicos porque son muy fáciles de reciclar nuevamente. Más del 65% de las botellas y envases PET acaban convertidos en láminas con las que se realizan, por ejemplo, embalajes para juguetes. El 30% del PET acaba convertido en fibras con las que se realizan principalmente moquetas y el 5% restante es utilizado para la fabricación de precintos.

Esta es la base del reciclaje. Saber que realmente vale para algo es lo que anima a que el consumidor colabore en todo el proceso tanto a la hora de comprar un producto como en el momento de deshacerse de su envoltorio.

PET para packaging

El PET no se utiliza exclusivamente para el envasado de agua, sino que también forma parte del packaging de otros productos alimenticios. Los plásticos reciclables cada vez están más de moda entre los consumidores que tienen una mayor conciencia ecológica y que prefieren, en gran parte, los envases que pueden depositar en el contenedor amarillo.

Desde las empresas de packaging también se está llevando a cabo una importante labor de concienciación y una apuesta por los materiales más ecológicos. Esto no es solo para complacer a sus clientes, sino también por propia filosofía. De hecho, es frecuente que sean estas empresas las que planteen a sus clientes la importancia de trabajar con este tipo de productos.

Si todos asumimos nuestra cuota de responsabilidad en el cuidado del medio ambiente podremos conservar el mundo un poco más limpio y un poco más sano y habrá una esperanza de que podamos dejar a nuestros hijos un planeta que, al menos, no esté más dañado. Y, sobre todo, podremos inculcarles valores mucho más ecológicos de los que hemos recibido en su momento.